Arquitectura solidaria: colaboración con TECHO tras el huracán María

· Sustainability,Leadership,TECHO

A finales de 2017, Puerto Rico aún vivía las secuelas más dolorosas del huracán María. En medio de una emergencia humanitaria, muchas comunidades enfrentaban retos profundos en materia de vivienda, servicios básicos y acceso a infraestructura segura. Fue en este escenario donde múltiples organizaciones de la sociedad civil, arquitectos, diseñadores y ciudadanos decidieron actuar.

Desde ALMATERIA, tuvimos la oportunidad de colaborar, de forma humilde, con la organización TECHO en los esfuerzos de diagnóstico, diseño y construcción de soluciones habitacionales de emergencia para comunidades severamente afectadas. Nuestra participación formó parte de un esfuerzo colectivo más amplio que reunió a voluntarios, comunidades locales, profesionales y aliados institucionales bajo un mismo propósito: reconstruir dignamente, desde el respeto y la empatía.

San Isidro: reconstrucción desde el encuentro

Proyecto TECHO en Puerto Rico

Una de las comunidades más afectadas fue San Isidro, en el municipio de Canóvanas. Allí, TECHO logró reconstruir las primeras tres viviendas de emergencia, resultado de un trabajo conjunto entre residentes y voluntarios. Estas estructuras, diseñadas para resistir condiciones climáticas extremas, se adaptan a las necesidades de las familias y permiten mejoras progresivas con el tiempo.

La elección de estas viviendas no fue arbitraria. Surgió tras un riguroso proceso de recopilación de información en zonas donde la vulnerabilidad social ya era una realidad antes del huracán. El esfuerzo incluyó recorridos por sectores como Judea, Los Pinos, La Granja y Villa Calma, con el objetivo de priorizar la atención según las necesidades más urgentes.

Entre las principales necesidades identificadas se encontraban la pérdida total de vivienda, la falta de acceso al agua potable, a la electricidad y a los servicios sanitarios, y la necesidad de limpieza de escombros. El 52% de las familias encuestadas reportó daños irreparables en sus hogares; muchas habían perdido por completo sus techos o vivían desplazadas.

Arquitectura como herramienta de cuidado

La respuesta de TECHO incluyó módulos habitacionales de construcción rápida, diseñados con criterios técnicos de resistencia anticiclónica y de adaptabilidad climática. Estos espacios no solo ofrecían un techo físico, sino también la posibilidad de recuperar el sentido de hogar y de comunidad.

Para nosotros en ALMATERIA, este proceso reafirmó la convicción de que la arquitectura tiene un rol esencial no solo en lo estético ni en lo funcional, sino también en lo humano. Aportar desde la disciplina del diseño en contextos de emergencia requiere humildad, escucha activa y un profundo respeto hacia quienes viven la experiencia en carne propia.

Un compromiso que trasciende la emergencia

Aquel momento no fue un proyecto; fue una vivencia. Un llamado a repensar lo que hacemos como arquitectos y a reconocer que la transformación comienza desde abajo, desde lo colectivo.

Hoy, como estudios de arquitectura y diseño, seguimos comprometidos con una visión que va más allá del diseño como objeto: queremos que cada intervención, ya sea pequeña o compleja, sea una oportunidad de generar un impacto positivo, promover la equidad espacial y reivindicar el derecho a una vivienda digna. En ALMATERIA, creemos que el diseño puede ser un acto de solidaridad.